sábado, 7 de enero de 2012

Se acabó la comedia. Acto II, Escena 5

5.

La mesa puesta. Todos sentados alrededor del improvisado convite monárquico. El Camarero sirve los platos de carpaccio, no puede evitar las náuseas al observar la pitanza caníbal. Mac y la Señorita Smoke presiden la mesa.

MAC. ¿La corona me da más prestancia un poquito hacia delante, encajada hasta las cejas o coronando mi cabeza con un aire despreocupado?
SMOKE. Pareces un anuncio de la tele, rayando la perfección.
COMADRE 2. ¿Has visto que cuando tengo la regla parezco más gorda?
COMADRE 1. Estás más gorda.
COMADRE 2. Por las hormonas.
COMADRE 1. Por las hormonas que le echan a los filetes.
COMADRE 2. Eso mismo, ya no se sabe lo que comemos.
COMADRE 1. No has parado de comer desde que sirvieron.
COMADRE 2. Me parecía feo rehusar.
COMADRE 3. ¿Le querías tanto?
COMADRE 2. ¿A quién?
COMADRE 1. Al Rey del Vino.
COMADRE 2. Psss…
COMADRE 1. ¿Entonces?
COMADRE 2. Está más rico que en vida.
COMADRE 1. Al beber tanto vino…
COMADRE 2. Pues está jugosito.
COMADRE 3. La verdad, es que así se le soporta mejor.
COMADRE 1. Y no huele.
COMADRE 2. ¡Más carne real, camarero!

El Camarero vomita a un lado.

COMADRE 1. ¡Qué poco profesional!
CAMARERO. Disculpen…

Unos violines se desgañitan. Tras los primeros cuatro compases se destroza la melodía hasta acercarse al chillido de un cerdo en un matadero municipal. La Señorita Smoke hace sonar un silbato. Todos se callan y miran a Mac. Silencio.

MAC. ¿Qué?
SMOKE. El discurso, cariño.
MAC. Claro, claro…
SMOKE. El discurso.
MAC. Ah… el discurso.
SMOKE. Vamos…
MAC. Bien, entramos juntos en un bosque, no es oscuro ni claro, es un bosque, como esos que había por todas partes, aquellos bosques de siempre. De esos en los que gotea todo a cada rato, a cada minuto parece que se va a romper, uno de esos bosques que nos hace sentir que los que entramos en cualquier momento alcanzamos nuestro deseo y volamos, nos lanzamos al mar de una existencia nueva, de un nuevo hogar, de un nuevo reino.
COMADRE 1. ¡Vivan los novios!
COMADRE 2. ¡Viva el rey!
COMADRE 3. ¡Viva la reina!
COMADRES. ¡Que se besen! ¡Que se besen! ¡Que se besen!
MAC. Hagamos el sacrificio que pide el pueblo…
SMOKE. Ven conmigo, nuevo rey.

Mac y la Señorita Smoke se besan. Aplausos. Mac le dice algo al oído a Smoke.

SMOKE. ¿Seguro?
MAC. Sí.
SMOKE. ¿Estarás a la altura?
MAC. Claro.
SMOKE. Cualquier cosa, me llamas.
MAC. Luego, luego.
SMOKE. ¿Me quieres?
MAC. Igual que el primer día.
SMOKE. Mientes.
MAC. No, te lo digo tal y como lo siento.
SMOKE. Me mientes.
MAC. No.
SMOKE. Venga ya.
MAC. Seguro, no has cambiado.
SMOKE. Gracias.
MAC. La misma cara anodina, la misma boca de aliento pútrido, el mismo andar patizambo, el mismo mal gusto en el vestir.
SMOKE. Qué gracioso.
MAC. Hago lo que puedo.
SMOKE. Eres repugnante
MAC. Por eso me quieres.

Se besan de nuevo.

SMOKE. ¡Vosotras tres, acompañad al rey!
COMADRE 1. ¿Otra predicción?
COMADRE 2. No queda anís, imposible.
COMADRE 3. Una predicción a pelo, saldrá mal.
SMOKE. A pelo, no irá.
MAC. Llevo protección.
COMADRE 3. Qué bromista.
SMOKE. ¡Arriba! Todas con el Rey.

El Rey agarra de la cadena del cuello a la Comadre 1 y sale con las tres que marchan riéndose.

SMOKE. ¡Si necesitas ayuda me llamas, mi rey!

Salen.

6.

La señorita Smoke se enciende un...

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