miércoles, 15 de febrero de 2012

PODEROSOS CABALLEROS Acto I, escena 5

5.


POLÍTICO. ¿Te gustaría dejar de pregonar tus chorizos por las calles y comprobar como la vida puede darte un giro?

CHORICERO. Sí, giro con mi carro a otra parte y aquí no ha pasado nada.

POLÍTICO. Escúchame un momento.

CHORICERO. De acuerdo. ¿Qué pasa?

POLÍTICO. Ay, hombre sencillo, hombre feliz, ahora no eres nadie, pero mañana serás muy grande, podrás ser el amo de todo esto.

CHORICERO. ¿Me vas a pagar las letras que me quedan del carrito de chorizos?

POLÍTICO. Tendrás para pagar trescientos carritos.

CHORICERO. No, gracias, ya anduve metido en drogas.

POLÍTICO. No me sigues, choricero. ¿Sabes quién soy yo?

CHORICERO. No.

POLÍTICO. Soy el Alfa y el Omega, soy el que crea a los gobernantes, el que decide quien se sienta en el trono del partido.

CHORICERO. Por qué no me deja limpiar la plancha y cortar los chorizos.

POLÍTICO. Mañana mismo podrías dejar de hacerlo.

CHORICERO. No se ría de mí.

POLÍTICO. Mira ahí. Dime, ¿qué ves?

CHORICERO. Gente.

POLÍTICO. Ciudadanos, ciudadanos llenos de esperanza dispuestos a depositarla en ti.

CHORICERO. Me vacilas.

POLÍTICO. No, de todos ellos serás el presidente. Serás el jefe de las calles, de mercado, de los puertos ; pisotearás a quien te diga; destituirás a quien no soportes; los llevarás a prisión y a todos aquellos que te hicieron la vida imposible los podrás putear sin descanso.

CHORICERO. Suena bien.

POLÍTICO. Pero antes tendrás que recibir unas lecciones, porque hay unas primarias internas que tenemos que ganar.

CHORICERO. ¿Yo, ganar unas qué?

POLÍTICO. Tú, unas primarias, las del partido; pero si convencemos al viejo, no hay nada que temer.

CHORICERO. ¿Qué viejo? Mejor sigo con mis chorizos.

POLÍTICO. Ven aquí. Súbete a la sillita.

CHORICERO. Se partirá.

POLÍTICO. Súbete. La pago si la partes.

CHORICERO. En ese caso, la intentaré partir.

POLÍTICO. Bien, te veo madera de líder. Saca el pecho, toma aire, mira a tu alrededor, huele, observa. ¿Ves los comercios, las industrias, los campos sin urbanizar?

CHORICERO. Los veo.

POLÍTICO. ¿Puedes ser más afortunado? Todo será tuyo. Ahora dirige el ojo derecho al este y el izquierdo al oeste. Aquí un ojo y aquí otro ojo.

CHORICERO. Ya.

POLÍTICO. Esa será tu fortuna.

CHORICERO. ¿De modo que mi fortuna será quedarme bizco?

POLÍTICO. No, tú podrás negociar con todo. Podrás llegar a ser un gran gobernante, , un prócer de la nación.

CHORICERO. ¿Cómo , quieres decirme que yo, un vendedor de chorizos, puedo llegar a ser un pobre de la nación?

POLÍTICO. ¡Un prócer, un gran personaje!

CHORICERO. ¿Un personaje de los que invitan a la tele para reírse de ellos?

POLÍTICO. No, porque la tele también será tuya.

CHORICERO. ¿Cómo siendo un vendedor de chorizos podría convertirme en todo eso?

POLÍTICO. Precisamente porque eres escoria nacida de lo más inmundo del pueblo.

CHORICERO. Eh... ¿gracias? No soy digno de tantos halagos.

POLÍTICO. ¿Te crees indigno? No he conocido a nadie con más talento que tú para la política. Porque tu principal talento es ese, no tener ningún talento. ¿Has nacido de gente honrada y distinguida?

CHORICERO. No, mis padres eran gente miserable; mi madre leía la buenaventura a los turistas , mientras mi padre les robaba las carteras.

POLÍTICO. ¡Qué maravilla! Estás doblemente dotado para la política por línea materna y paterna.

CHORICERO. Pero, amigo; no he terminado ni la primaria, leo con dificultad y escribo las letras todas torcidas y gigantes.

POLÍTICO. Mejor sería que no supieras leer ni con dificultad. Para gobernar no hacen falta hombres provistos de buena cultura y buena educación. ¿Acaso has visto algún premio Nobel en el Parlamento? No, se necesitan ignorantes, garrulos que sean unos granujas. No desprecies el don que has recibido.

CHORICERO. No sé cómo voy a ser capaz de gobernar el pueblo.

POLÍTICO. Sencillo. Todo lo que haces, sigue haciéndolo. Revuelve y embute todas las cosas juntas, troceadas y pon siempre al pueblo de tu parte endulzándolo con unas palabritas de buen cocinero.

CHORICERO.¿Sólo eso?

POLÍTICO. Todas tus demás cualidades son únicas para un demagogo: voz chillona, nacimiento humilde, amante de los placeres: todo lo que se necesita para triunfar en la política. Ea, ahora te pondré un traje y presentaré tu candidatura.

CHORICERO.¿Y quiénes serán mi aliados?

POLÍTICO. Hay mil afiliados que esperan mi propuesta para la candidatura. Aunque antes he de prepararte para enfrentarte a Triponio.

CHORICERO. ¿Tendré que pelearme con él?

POLÍTICO. No temas , será una lucha dialéctica.

CHORICERO. ¿Dialéctica? ¿Es dolorosa esa forma de lucha?

POLÍTICO. Nos enfrentaremos con la palabra.

CHORICERO. Mala cosa la palabra.

POLÍTICO. Te prepararemos. Te vas a comer a esa rata trajeada. Mañana será un gran día.

CHORICERO. ¿Mañana? Olvídelo. (Toma el carrito e inicia el mutis)

POLÍTICO. No huyas, choricero. No abandones la empresa ya antes de emprenderla. Estás marcado por el destino, no puedes huir de él.

CHORICERO.Tendrá que correr el destino para pillarme.

POLÍTICO. ¡El pago de las letras del carrito!

CHORICERO. ¿Cuándo?

POLÍTICO. Ahora.

CHORICERO. ¿Al contado?

POLÍTICO. Claro, a la cuenta de noventa días.

CHORICERO. ¿Eh?

POLÍTICO. Primero hay que comprarte un traje, ducharte y cambiar esa manía de escupir al hablar...

CHORICERO. Pero, pero... eso es una tradición familiar.

POLÍTICO. Y lavarte los dientes.

CHORICERO. ¿Cree que es necesario?

POLÍTICO. Y las muelas.

CHORICERO. Esto va a ser durísimo.



(Salen POLÍTICO y CHORICERO.)

(...Ahora viene la parábasis)

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