domingo, 19 de febrero de 2012

PODEROSOS CABALLEROS Acto II, escena 1

ACTO II
1.

(Despacho del POLÍTICO. El CHORICERO vestido con traje nuevo y corbata, peinado a la gomina, notablemente incómodo con su nuevo yo , discute con el POLÍTICO.)

POLÍTICO. ¡Infame, ladrón, charlatán!

CHORICERO. Yo, yo, yo.

POLÍTICO. Tú te has criado en el barro con los cerdos, demuéstrame de qué sirve tu educación en medio de la piara.

CHORICERO. ¿Me dejarás hablar?

POLÍTICO. ¡No!

CHORICERO. ¡Sí!

POLÍTICO. ¡No!

CHORICERO. ¡Sí, sí!

POLÍTICO. Voy a cerrarte la boca para que estalles.

CHORICERO. Conozco el arte de hablar tan bien como el de hacer embutidos.

POLÍTICO. ¿Hablar? ¿Te enseñaron los granujas de tus padres o tan sólo a rebuznar como ellos y toda tu familia?

CHORICERO. ¡Te estás pasando!

POLÍTICO. Habla, escupe las palabras para ver cómo las haces picadillo y las embutes.

CHORICERO. Mira, estoy aguantando por no...

POLÍTICO. Te pasa lo mismo que a tantos otros. Alguna noche habrás convencido a algún guiri borracho para venderle alguno de tus chorizos , haciéndole creer que se trataba de jamón ibérico y eso te ha llenado el orgullo como para pensar que eras un elocuente orador.

CHORICERO. Aquí el único borracho eres tú, que intentas tapiar a todo el mundo con tu charlatanería.

POLÍTICO. Hombre, por fin articulas una frase completa, así da la sensación de que tengo un rival y no una estatua embarrada harta de comer chistorras grasientas con el corazón bombeando aceite en lugar de sangre.

CHORICERO. Soy capaz de comerme una olla de callos, el lomo de un buey entero, beberme su salsa y ni siquiera inmutarme antes de devorar a todos los políticos ladrones y corruptos como tú.

POLÍTICO. Lo que dices tiene su sentido, sólo que me desagrada que te bebas toda la salsa sin pensar en compartirla con tu familia de marranos.

CHORICERO. A la familia no me la toques.

POLÍTICO. ¿A tu padre el carterista?

CHORICERO. No sigas.

POLÍTICO. ¿O a tu madre la pajillera?

CHORICERO. ¡Se acabó! ¡Te sacudiré como si fueras una salchicha! Te meteré la mano por el culo, sacaré por ahí tu cabeza y te la pondré en un cepo.

POLÍTICO. No me sigas , cabrón.

CHORICERO. Haré una pandereta con tu escroto. Te clavaré en el suelo antes de descuartizarte. Te haré picadillo. Te arrancaré las pestañas .Te rajaré el buche. Te meteré una estaca, como hacen los cocineros, por la boca, te sacaré la lengua y miraré por el hueco a ver si tienes granos en el culo.

POLÍTICO. ¡Está bien, basta, basta, basta! ¡Quieto ahí!

CHORICERO. ¿Qué pasa, por qué paras? ¿He hecho algo mal?

POLÍTICO. Tienes que aprender a controlarte. Si pierdes los papeles de esta forma, Triponio no tendrá piedad.

CHORICERO. Es que me has mentado a la familia y claro...


2. (El CHORICERO se rasca.)


POLÍTICO. Si le dejas un lugar blando estarás muerto. Te despellejará de verdad.

(...)

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