lunes, 19 de marzo de 2012

PODEROSOS CABALLEROS , Epílogo o Éxodo, escena 1

EPÍLOGO (O ÉXODO SI NOS PONEMOS GRIEGOS)

1.

(Despacho de Cayo Morcillo, el ex-choricero. Sentada en la mesa del despacho está la Política. Junto a la mesa, unas muletas. Cayo besuquea a la Política.)



POLÍTICA. Bésame, bésame mis joyitas.

CHORICERO. Qué tetitas más duras, parecen membrillos. Primero un beso con la boca abierta a lo francés... Y ahora...



(El CHORICERO juguetea entre las faldas de la POLÍTICA)



POLÍTICA. No, ahí no, que estoy con... (Le dice algo al oído)

CHORICERO. ¿Crees que me asusta la sangre? ¿O no recuerdas cuál era mi profesión?



(Se esconde bajo las faldas de la POLÍTICA. Entra el POLÍTICO.)



POLÍTICO. ¿Dónde está el gran hombre? ¿Qué dicha es esa que asegura que llenará nuestras casas de regocijo?



(Llaman al teléfono. )



POLÍTICA. Disculpa. (Descuelga el teléfono. Trata de disimular su excitación mezclándola con el enfado.) ¿Sí? ¿Y si le digo que envíen un carro lleno de estiércol a la puerta de su casa? Pues llama a esos culiabiertos y que se decidan. Que tengo a otra empresa detrás del tema. Si nos engañan que se vayan depilando el ano, porque va a se va a convertir en un lugar más visitado que la Alhambra. (Cuelga)

POLÍTICO. Venía a ver a...



(Llaman de nuevo y descuelga la POLÍTICA.)



POLÍTICA. ¿Cuánto piden estos desprepuciados? Por ese precio tendría a toda la plantilla del Barça comiéndome el coño. (Excitación doble) Uf, dile que se olvide ese eunuco, que conmigo no se juega. (Cuelga)

POLÍTICO. ¿Dónde está el gran hombre?

POLÍTICA. ¿No es para ahorcarse? Aquí perdiendo el tiempo y toda esta pandilla intentando chuparme la sangre... ¡Sí, sí, sí! (¡Guao, qué culminación!)

POLÍTICO. ¿Estás bien?

POLÍTICA. Cuántas veces he sentido mordido mi corazón y qué pocas alegrías he tenido. (Suspiro de satisfacción)

POLÍTICO. ¿Cómo?



(El CHORICERO sale de debajo de la mesa del despacho, limpiándose la boquita. Sí, no lo puedo evitar, soy un cerdo aristofánico.)



POLÍTICA. Ved al futuro presidente, con su espléndido traje oliendo a limpio , en vez de apestar a marisco.

CHORICERO. Bueno, un poquito a mejillón sí que huelo.

POLÍTICO. Salud, ilustre triunfador.

CHORICERO. (A Política) Ummm... qué rico habitar el hogar de mi cerdita. Date prisa, no retrases la celebración.



(Sale la POLÍTICA después de un beso cómplice.)



POLÍTICO. Nos congratulamos por ti, por tu fortuna y el poder que has derramado sobre los trofeos de este partido.

CHORICERO. Al grano.

POLÍTICO. Verás... ya ha pasado un tiempo, las aguas se han calmado y sobre lo mío, ejem... Queridísimo amigo...

CHORICERO. ¿Amigo yo? Aún no recuerdas lo que eras antes y lo que hacías.

POLÍTICO. ¿Qué hice antes? Dime, ¿cómo era?

CHORICERO. Un orador, un politicucho.

POLÍTICO. ¿Yo?

CHORICERO. Tus garras se extendían unas veces y otras se plegaban como un toldo.

POLÍTICO. Las cosas han cambiado , muy rápido..

CHORICERO. ¿Por qué bajas la vista?

POLÍTICO. Me avergüenzo de aquello que pasó... tu vida en peligro no era algo que...

CHORICERO. No fue culpa tuya. ¿Qué le vamos a hacer? Firma aquí.(El CHORICERO le da unos documentos). Te mereces estar un tiempo apartado de los focos.

POLÍTICO. ¿Qué...?

CHORICERO. Tu renuncia al acta de diputado y miembro del partido.



2. (Entra TRIPONIO cargado de papeles y carpetas).

(...)

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